Necesito sacar esto de mi pecho antes de que me mate, nunca pensé que viviría el dolor mas grande que una mujer puede llegar a tener...
Toda mi vida me dijeron que lo mas hermoso que podía pasarme era tener hijos, que nada se comparaba al hecho de que tu hijo te dijera "Mamá", verlo crecer, etc.
Por eso cuando me casé, lo hice llena de ilusión de que pronto tendría una hermosa familia, con defectos y virtudes pero que sería mía puesto que por circunstancias de la vida yo no pude tener una... Pero el calvario comenzó al año de casados cuando me detectaron un problema congénito en la tiroides, asintomático (aparenmtemente) y sin cura. Lloré y mucho, pero mi esposo, ingenuamente, me dijo que era un problema menor y que pronto sería un amargo recuerdo, que equivocado estaba...
Pasaron los meses y la ginecóloga decía que solo era cuestión de tiempo, que pronto sucedería y yo mes tras mes lloraba al recibir, eso sí muy puntual, la visita de cada mes...
Llegó el segundo año y nada y yo sin entender qué diablos ocurría porque aparentemente "todo estaba bien", tomaba mi medicina y mis exámenes no mostraban nada anormal... Tuve que tomar pastillas que me mareaban y hacían vomitar y recibir doloras inyeciones muchas veces a manos de la gente más insensible e incompetente.
Se llegó el tercer año y me recomendaron un estudio invasivo y doloroso para saber qué ocurría dentro de mi, yo estaba aterrada porque implicaba entrar al quirófano, pero al ver que el bebé seguía sin llegar acepté muerta de miedo, ahí descubireron otro problema que no habían notado: Endometriosis.
Cuando terminé de despertar, la doctora me dijo que habían solucionado el problema puesto que era un grado muy pequeño y que ya no debería haber problema, ¡como no! Los siguientes meses fueron un calvario para mí, puesto que no solo tuve una infección sino que además fui a dar nuevamente al hospital, mi regla no llegaba (lo que nunca) ¡Y PARA COLMO ME ASALTARON A PUNTA DE PISTOLA!
Lo que más me dolía era la indiferencia con la que mi esposo se tomaba todo esto, siempre minimizaba las cosas y me decía que no tenía por qué desesperarme ni llorar, que disfrutara del viaje y más estupideces por el estilo, yo no decía nada pero en mi mente imaginaba mil y un maneras de arrancarle la cabeza.
Llegó el cuarto año y, tras mucho insistir, cambiamos de médico quien me detectó otro (sí, otro) problema que a la doctora se le había pasado: Ovario Poliquístico.
Al salir del consultorio lloré porque no podía creer lo que estaba escuchando, esto tenía que ser una maldita broma.
Empecé un tratamiento largo y que si tenía algo de suerte podría entrar en remisión.
Unos meses después, el médico nos sugirió una Inseminación Artificial, que no solo me llenó de angustia sino que me causaba cierta incomodidad, para colmo tampoco funcionó.
Llegó el quinto año y recibimos una hermosa noticia, logramos un positivo que me llenó de alegría, y sí, solo me refiero a mí porque mi esposo entró en pánico. Los siguientes días no dejaba de sonreír y de pensar que los milagros existen, pero amargamente me di cuenta que no puesto que antes de llegar a la quinta semana presenté un sangrado y lo perdí.
Me caí, estaba harta de que todo lo malo me pasara a mí y solamente a mi mientras veía a amigas y conocidas ir alegremente a todas partes acompañadas de sus bebés.
Lloraba todos los días y todas las noches, y mi esposo como siempre diciendo que tratara de ver el lado bueno (¿por que demonios no puedes cerrar la maldita boca? pensé muhas veces), llegue a considerar el separarme pero al no tener a donde más ir me era imposible salirme de esta situación.
Caí en una profunda depresión y tuve que recibir terapia psicológica semanal porque las ideas de suicidio se hacían cada vez mas fuertes, dejé de comer y perdí todo interés en seguir con vida, dejé de creer en Dios y en todo lo relacionado con él porque no podía creer que permitiera que esto pasara luego de todo lo que ya había pasado.
Por año y medio no quise saber de médicos ni tratamientos, seguí con la terapia y con antidepresivos, enfrentandome a la indiferncia de mi dolor de parte de personas que decían quererme y preocuparse por mi.
Cuando por fin pude levantar la cabeza, dejar de sentirme miserable y empezar a ver la vida diferente recibimos una noticia por demás inesperada, otra vez estaba embarazada y esta vez sin planearlo. Al enterarme caí de rodillas pidiéndole no solo perdón a Dios sino que cuidara a mi bebé y que no permitiera que pasara lo que la vez anterior.
No cabía de felicidad pero al mismo tiempo estaba aterrada por lo que había pasado la primera vez, tuve que aumentar la terapia porque el miedo a veces me dominaba... Fuimos a consultar y nos decían que todo iba bien pero que teníamos que esperar...
Llegamos a la semana 6 y volví a sangrar, nunca en mi vida había visto salir tanta sangre de mí como aquel día, y eso que soy de períodos abundantes.
Esta vez si me enfurecí y con Dios, ¿Por qué? ¿No se supone que tu esuchas a las madres? ¿Mi vida es maldito chiste para ti? ¿Por qué si se supone eres todo poderoso no evitaste que esto pasara?? ¿POR QUÉ, MALDITA SEA?? ¡¿Que clase de dios eres entonces!??? ¿Por qué me haces pasar por esto luego que ya pude superar lo de mi primer aborto??
Desgraciadamente nadie me contesta y solo reafirma el hecho de que dios no existe y si es que existe no es mas que un simple espectador que no interviene ni para bien ni para mal, y que eso de que le pidan por "milagros" es realmente irrelevante.
A mí ya no me importa seguir en esta vida y puede que un día decida terminar con todo esto, y si existe el infierno al menos sabré que lo merezco, no que ahora que siempre fui una buena hija, una buena persona y una buena esposa me pasen estas cosas sin merecerlas.